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Un hombre en el ocaso de su vida tiene una última cita con la persona de sus sueños, un treintañero debe lidiar con problemas de impotencia en plena cima sexual, un genial cineasta es incapaz de rodar de nuevo tras realizar su obra culmen, una pareja gay viaja con sus madres al santuario de Fátima para pedir a la Virgen por el éxito de su cercana boda... Los protagonistas de Hombres de verdad enfrentan las contradicciones que supone ser varón hoy en día, atrapados entre el rol tradicional de la masculinidad dura, insensible y dominante, y la lucha por alcanzar el territorio de la emoción, los afectos y la fragilidad. Para ello deberán cuestionarse su papel en el amor, el deseo, la religión, los miedos o la creación artística.
El tercer novio de la abuela tenía los pies demasiado grandes para considerarlo inteligente.Teniendo en cuenta el tamaño de sus pies, la atención que consagraba a su cerebro no podía ser mucha. Así arranca su narración Paolo en el mes de noviembre de 1917, durante los días más duros de la primera guerra mundial. Un año después, este mismo joven, a punto de ser ajusticiado, se despedirá de la vida espetándole al cura: No me confesaré, don Lorenzo, y deje ya de llamarme chiquillo. Mañana, al amanecer, me van a matar. He cumplido con la vida: he matado y he amado, y con eso basta. Sí, tengo dieciocho años, pero estoy a punto de morir y llevo una vida entera a mis espaldas.
Este libro, galardonado con los premios Pulitzer y National Book Award, «un clásico», en palabras de Doctorow, está inspirado en la célebre «marcha sobre el Pentágono», el 21 de octubre de 1967, en la que estaban representados todos los grupos de la vieja y la nueva izquierda, hippies, yuppies, weathermen, cuáqueros, cristianos, feministas y las más variadas tribus urbanas.
Mailer, junto con otras estrellas de la cultura americana de la época, fue, vio, participó, sufrió en carne propia la represión y escribió luego uno de los libros más descarnados e inteligentes sobre la década de los sesenta, sus mitos, sus héroes y sus demonios.