Referencia:
Ineludible y polémica, la obra artística de León Ferrari es uno de los más contundentes ejemplos de radicalización de la relación entre vanguardia estética y vanguardia política, entre ética y estética. Desde 1965, cuando escribe su primera carta pública en respuesta a un crítico que censuraba sus obras de contenido ideológico expuestas en el Instituto Torcuato Di Tella, el artista interviene con sus textos en diversos debates. Si en los primeros años sus escritos se centraron en la controversia sobre arte y política, sobre las instituciones artísticas y los límites del arte, desde 1986 apuntan, en particular, a la intolerancia de Occidente y su religión.
Moratín, neoclásico por raciocinio y por criterio artístico, lleva en sí, por temperamento, los tiempos nuevos. En esta obra, justamente celebrada como la mejor de su producción, reivindica el derecho de los jóvenes al matrimonio por amor y no por imposición familiar. Desde un tono de bondad amable, «El sí de las niñas» es un alegato contra los métodos educativos de la época en los mismos inicios del siglo XIX, hecho por un autor dramático que, por ilustrado, trataba de educar desde las tablas.